sábado, 5 de noviembre de 2011

Liberación

“¿Qué le hizo a mi hija? No entiendo por qué le tiene miedo”.
Estas son las palabras que mi padre pronuncia después de verme actuar como un animal asustado en presencia de él, aquello que les he descrito anteriormente. Él ha tomado la sartén por el mango de mi vida, aun la tiene y no sé cómo recuperarme de eso, no sé cómo enfrentarlo sin destruirme cada vez que lo intento, sin clavarme a mí misma todo esto, sin sentir culpa, dolor, miedo y angustia. Sin sentir nostalgia de mis sueños rotos, sin sentir como se llevó mi vida con su mirada de indiferencia, necesito recuperar mi existencia sin él y no puedo, me ata con un hilo invisible a su conciencia que parece ser sociópata, me ata a su inmadurez y a todo lo que nunca quiso ser para mí.
Odio que se ponga en un papel de dignidad mezclada con un orgullo dañado. El siente rechazo, yo sentí liberación, pero la libertad es por el momento efímera, aún no he cortado los lazos, aún no he detenido la culpa y la vergüenza y todo aquello que sentía por obligación. Te tengo miedo porque tu forma de ser termino aniquilando algo en mí, a un grado de querer terminar con todo de una vez correr el riesgo de dejar de existir. No se necesita mucho para dañarme, de ello me he dado cuenta, mi fragilidad me delata de mil maneras y discúlpame si no te dejo ver eso cuando te veo, pero no quiero que me vuelvas a ver como realmente soy, prefiero fingir que soy fuerte y que no me importas para nada. No quiero que vuelvas a tocar en el fondo de mí ser. Las palabras siguen siendo insuficientes para darme a entender, pero después de esto creo que voy progresando. 

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